
De izquierda a derecha: Choi Sooyoung, Kim Hyoyeon, Jung Sooyeon (Jessica), Hwang Miyoung (Tiffany), Im Yoona, Kim Taeyeon, Kwon Yuri, Lee Soonkyu (Sunny) y Seo Juhyun (Seohyun)
El año pasado Seven recibió el 2011 con una confesión musical algo shocking. Sí, hablo de mi affaire con AKB48 –que hoy en día no me extraña ver a Nanaistas de los más hardcore amando al grupo también– Este año también tengo una confesión, y es sobre algo que nunca se me pasó por la mente que me gustaría, y que en el mundo de los amantes del J-Music es incluso algo odiado.
Sí, en mi primer post del año lo comenté brevemente, pero como todo tiene su lugar y momento, esta confesión tenía que tener su post propio, preludio de los que estarán por venir acerca de este tópico.
Me gusta Girls’ Generation –o Sonyeo Shidae, o SNSD, o Shoujo Jidai, o como lo conozcan ustedes–. Es más, me encanta, al punto de que si no me dieran miedo los SONE y sus peleas entre fandoms, yo misma me llamaría abiertamente una SONE (es por eso que diremos que soy una closet SONE).
Para aquellos que no sepan de que estoy hablando, SNSD es un grupo Sur Coreano de idols (nueve, para ser exactos), que debutó allá en el 2007, que actualmente es el grupo tesoro nacional, y que amenaza con conquistar al mundo XD.
Mi historia con SNSD no es reciente, al contrario, tengo un buen tiempo conociéndolas, pero como son las cosas con el K-Pop en nuestra burbuja del J-Pop, no me podían importar menos, ni despertaban un interés particular en mi. Me gustaban un par de canciones y allí terminaba el asunto.
No fue sino hasta el año pasado –Octubre, si la memoria no me falla– con el lanzamiento de su más nuevo álbum titulado The Boys, que la realización de que había caído en semejante hoyo negro me golpeó.
Son libres de perder cualquier forma de respeto que pudieran tener por mi, I’m a sucker and that’s it. Cuando se trata de grupos de idols, difícilmente he visto tanto talento como el que he visto con ellas.
Ya sabrán que soy caprichosa con los cantantes, pero SNSD –o al menos la gran mayoría de ellas– pasó la prueba patentada de Akiha para live performers. Además de eso, sus muchos otros talentos compensan para aquellas cuyo fuerte no es el canto, y es que cuando estoy viendo un programa de variedad donde estén ellas, siempre logran sacarme una carcajada –o varias– en algún momento, e incluso sentimientos de admiración (maknae, shikshin, hablo de ustedes).
Suele suceder con los grupos de varios integrantes que aunque sea uno de sus miembros terminará cayéndote bien y haciendo que te guste el grupo. Yo por mi parte aprecio la variedad de personalidades dentro del grupo, y no puedo decir que haya alguien que simplemente no me agrade hence, I should call myself a SONE because I love them all pero todos tenemos favoritos, y yo no soy excepción. La ridícula cantidad de afecto que he acumulado por la líder y cantante principal de SNSD va más allá de mi. Kim Taeyeon, súmame a tu legión de spazzing fangirls y no dudes de mi devoción por ti ni un minuto you damn dorky goddess.
Las demás miembros no se quedan atrás. No puedo ni siquiera listarlas por quienes me gustan más. Mi dudoso top 3 está conformado usualmente por Taeyeon, Tiffany y Jessica, pero otros días amanezco amando a la maknae del grupo, Seohyun (que rankea entre la segunda y tercera mejor vocalista del grupo en mi opinión) y lo hilarantes que son Yuri, Yoona, Hyoyeon, Sunny y Sooyoung I know my feelings are all messed up lol, too many emotions.
Yo necesitaba sacar esto de mi sistema. Sí, me gusta SNSD. Para cerrar lo que posiblemente sea uno de los rants más largos que he escrito en Seven, les dejo la canción que me introdujo a mi más nueva perdición.




